La vigilancia institucional es la ciencia proactiva de detectar, evaluar y prevenir riesgos. Se divide en tres ramas fundamentales: Farmacovigilancia (enfocada en medicamentos) , Tecnovigilancia (enfocada en dispositivos y equipos médicos) y Reactivovigilancia (enfocada en reactivos de diagnóstico in vitro). Su objetivo preventivo principal es evitar reacciones adversas, anticipar fallas y garantizar la seguridad e integridad del paciente.